Química en el campo

¿Los fertilizantes artificiales y los pesticidas nos salvarán del hambre?
Los fertilizantes artificiales y los pesticidas sintéticos aparecieron en el mercado tras la Primera Guerra Mundial y han dominado la agricultura industrial en todo el mundo desde los años sesenta. Prometen altos rendimientos con poca mano de obra, especialmente mediante monocultivos. Sin embargo, el uso de productos químicos en la agricultura tiene consecuencias drásticas. Ahora se pueden detectar restos de pesticidas por todas partes. Amenazan la biodiversidad y la salud humana. Esta batalla contra la naturaleza, que también se libra mediante métodos de ingeniería genética, está provocando una resistencia natural en las plantas, insectos y hongos que se combaten y, en última instancia, no se puede ganar.
Los fertilizantes artificiales figuran entre los aceleradores de gases de efecto invernadero más importantes debido a su consumo de energía y a sus emisiones de óxido nitroso. Su uso altera el equilibrio natural de nutrientes en el suelo, hace que las plantas sean más susceptibles a las enfermedades y aumenta el contenido de nitratos en las aguas subterráneas. Sus excedentes asfixian las masas de agua y provocan zonas muertas en muchas de las costas del mundo.
La alternativa a los productos químicos son los métodos agroecológicos y biológicos que aumentan la fertilidad del suelo mediante la formación de humus. Los cultivos mixtos y las rotaciones de cultivos diversos en lugar de los monocultivos, así como una serie de medidas individuales específicas, ayudan a evitar los pesticidas. Estos métodos suelen requerir más mano de obra y más conocimientos y cuidados. Pero merecen la pena por el clima, la biodiversidad de los campos y la calidad de millones de productos.

