Mis necesidades

Una cocina está repleta de comida: numerosas botellas, cajas de fruta y verdura, sacos de patatas, carne, salchichas y platos preparados como pizza o hamburguesas.

¿Cuánto necesitamos? ¿Cuánto tenemos?

Las cocinas, cantinas, restaurantes y supermercados son los lugares donde decidimos qué crece en nuestros 2000 m². Con cada compra damos a las y los agricultores la tarea de producir ciertos alimentos y con una calidad determinada. Cada ingrediente, cada ensalada, cada pan, cada embutido y cada bolsa de patatas fritas tienen un lugar específico donde han crecido y que han contribuido a moldear. En el caso de los productos procesados, estos lugares suelen ser muchos y, a menudo, estar a miles de kilómetros de distancia entre sí.

En Europa, la mayoría de las personas, sean ricas o pobres, se enfrentan al reto de no comer demasiado y no comer las cosas equivocadas. Cada día se dispone de unas 3.500 kilocalorías por persona (desde los bebés hasta los ancianos).* Quien consuma 3.500 kilocalorías cada día y no practique deporte de competición ni realice trabajos pesados, o esté amamantando, llegará a tener sobrepeso, que con el tiempo pondrá en peligro su vida. En Afganistán se dispone de una media de 2200 kilocalorías, apenas suficientes para una vida sana, en India con 2500 y en China con 3400 ya es más que suficiente. Sin embargo, millones de personas pasan hambre allí porque la distribución no es justa. La malnutrición y la sobrealimentación conviven a menudo. En todo el mundo, 3.100 millones de personas -es decir, el 42%- son económicamente incapaces de seguir una dieta sana; en África, la cifra alcanza el 78%.

* La Dieta de Salud Planetaria supone que el adulto medio necesita 2500 kcal al día. Esta cantidad varía en función de la edad, el sexo, el nivel de actividad y el perfil de salud, pero el consumo excesivo es un despilfarro de alimentos que tiene costes tanto sanitarios como medioambientales.